domingo, 4 de diciembre de 2016

EL BURNOUT O SINDROME DE AGOTAMIENTO PSICOLÓGICO EN LAS EMPRESAS



En la medida en que se le ha dado importancia  al ser humano como integrante fundamental de las empresas, y en función de  su capacidad de desempeño, se ha comenzado a valorar su labor y se ha entendido la necesidad de conceder una serie de beneficios, con la finalidad de mantener satisfecho al trabajador e impulsar su motivación.
Uno de los problemas que se suele presentarse con el personal es el agotamiento psicológico.  Herbert Freudenberger (1974) fue el primero en utilizar el término burnout, el cual proviene de la industria aeroespacial, y se refiere  al agotamiento del carburante de un cohete, como resultado del calentamiento excesivo. Freudenberguer lo llevó al campo de la psicología para explicar este proceso en las personas que se desgastan por exceso de trabajo. Según Freudemberg, en el ser humano ocurre un proceso similar en el cual se produce una pérdida gradual de energía hasta llegar al agotamiento total y extremo del individuo.
El autor explica que este síndrome al principio se produce causando en el empleado un estado de ¨chamuscamiento¨. Posteriormente, cuando la persona  presenta síntomas físicos de agotamiento, se encontrará totalmente ¨destruida¨.
No solo en el caso de exceso de trabajo o tareas se presenta el síndrome, sino también en el caso de una persona sin motivaciones, ni  proyectos de vida propios. Estos desgastes, que ocurren en el ser humano y en algunos procesos laborales, produciendo e incrementando los efectos del síndrome, son motivo de preocupación de los empresarios y los psicólogos. Teniendo en cuenta la importancia del recurso humano y el riesgo que corre de sufrir burnout,  y por tanto disminuir su rendimiento, es necesario evitar que el personal que labora las empresas llegue a padecer este síndrome.
En la actualidad, se ha observado un incremento de síntomas de burnout  (síndrome de agotamiento psicológico) en los empleados de las grandes y medianas empresas.
El síndrome de agotamiento psicológico en los empleados representa una variable que debe ser considerada a nivel empresarial, ya que ello contribuye al deterioro en el trato con el público y en los niveles de producción.
La complejidad del ser humano obliga a tomar en consideración múltiples aspectos que no tendríamos que tomar en cuenta si estuviéramos trabajando con máquinas. En este sentido,  es necesario evaluar cómo se presenta el agotamiento psicológico en los empleados para posteriormente implementar un mecanismo de desarrollo de las capacidades psicológicas de los mismos, y proponer un  plan de acción  para poder alcanzar el mejor desempeño de éstos.

Maslach (1976) define el síndrome de burnout como “un síndrome de agotamiento emocional, despersonalización y falta de realización personal en el trabajo que puede desarrollarse en aquellas personas cuyo objeto de trabajo son personas en cualquier tipo de actividad”
Siguiendo a Cherniss (1980), apuntamos las   tres fases evolutivas del desarrollo del burnout:
Primera fase: Si se produce un desbalance entre las demandas y los recursos, estaríamos  una situación de estrés psicosocial.
Segunda fase: Estado de tensión psicofísica.
Tercera fase: Presencia de cambios conductuales como consecuencia del  afrontamiento de tipo defensivo y huidizo, que llevan al empleado a evitar las tareas estresantes y procurar el alejamiento, llegando a tratar a los clientes de forma distanciada, rutinaria y mecánica, y a anteponer la gratificación de las necesidades personales, al servicio que se presta.
El síndrome se va desarrollando paulatinamente hasta alcanzar niveles de deterioro personal muy graves.  Así, tenemos un primer nivel en el que se observa el desgano por ir al trabajo, síntomas físicos como dolor de cuello y espalda. La persona no sabe bien qué le pasa, solo reconoce no sentirse bien.
En el segundo nivel comienzan a detectarse molestias en la relación con los otros. Puede aparecer la sensación de persecución y el individuo deja de ir a trabajar.
En el tercer nivel  se hace evidente la disminución de la capacidad laboral y comienzan a padecer enfermedades psicosomáticas tales como alergias, soriasis, hipertensión, entre otras. Es posible que el empleado recurra a la automedicación, logrando un efecto placebo temporal. En algunos individuos comienza la ingesta alcohólica excesiva.
En el cuarto nivel encontramos alcoholismo, drogadicción, enfermedades graves tales como cáncer,  accidentes cardiovasculares e incluso, intentos de suicidio. En esta etapa se llega a abandonar totalmente el trabajo.
El síndrome de burnout puede producir manifestaciones físicas, mentales y conductuales. Entre las manifestaciones mentales podemos señalar: sentimientos de vacío, agotamiento, fracaso, impotencia, baja autoestima y  realización personal escasa.
¿Cómo pueden actuar las personas que padecen burnout?
Cuando las personas padecen el síndrome tienen dificultad para  concentrarse y poca tolerancia a la frustración. Su comportamiento puede llegar a ser  paranoides y agresivos en los entornos laborales y familiares.
Físicamente, los síntomas más recurrentes son: cefaleas, insomnio, algias osteomusculares, alteraciones gastrointestinales y taquicardia.
A nivel conductual,  predominan las adicciones y la evasión, aumenta el consumo de café, alcohol, fármacos y drogas ilegales, lo que lleva al individuo  a faltar al trabajo. El rendimiento de las personas con síndrome de burnout baja considerablemente. Su estado emocional los lleva conflictos personales en la empresa y en la casa. Otros se  distancian de compañeros y amigos.
Entre la variada fisiopatología del estrés Hans Selye describió tres fases o estados de adaptación al estrés que progresivamente van minando la salud del profesional. Estas son:
Reacción de Alarma: El organismo, amenazado por las circunstancias se altera fisiológicamente por la activación de una serie de glándulas, el cerebro, al detectar la amenaza o riesgo, estimula al hipotálamo quien produce "factores liberadores" que constituyen substancias específicas que actúan como mensajeros hacia zonas corporales específicas.   
Una de estas substancias es la hormona denominada A.C.T.H. (Adrenal Cortico Trophic Hormone) que funciona como un mensajero fisiológico que viaja por el torrente sanguíneo hasta la corteza de la glándula suprarrenal, la cual, bajo el influjo del mensajero, produce la cortisona u otras hormonas corticoides. A su vez, otro mensaje que viaja por la vía nerviosa desde el hipotálamo hasta la médula suprarrenal activa la secreción de adrenalina. Estas hormonas son las responsables de las reacciones orgánicas en toda la economía corporal.  
Estado de Resistencia: Cuando un individuo es sometido en forma prolongada a la amenaza de agentes agresivos de tipo físico, químico, biológico o social, aunque tiende a seguir su adaptación a las demandas de manera progresiva, puede que disminuya sus capacidades de respuesta, debido a la fatiga que se produce en las glándulas del estrés. Durante esta fase suele ocurrir un equilibrio dinámico u homeostasis entre el medio ambiente interno y externo del individuo. Si el organismo tiene la capacidad para resistir mucho tiempo, no hay problema, en caso contrario avanzará a la fase siguiente.
Fase de Agotamiento: La disminución progresiva del organismo frente a una situación de estrés prolongado conduce a un estado de gran deterioro con pérdida importante de las capacidades fisiológicas y con ello sobreviene la fase de agotamiento en la cual el sujeto suele sucumbir ante las demandas, pues se reducen al mínimo sus capacidades de adaptación e interrelación con el medio.
Maslach describe cada uno de estos aspectos de la siguiente manera:
-Agotamiento emocional: cuando hay una disminución o pérdida  de los recursos emocionales
-Despersonalización o deshumanización: Consiste en actitudes negativas de insensibilidad y desarraigo hacia los receptores de los servicios prestados.
-Falta de realización personal: Se suele evaluar el trabajo de forma negativa, con vivencias de insuficiencia profesional y baja autoestima personal.
Al tener en cuenta todos los factores negativos que pueden intervenir en la persona y generar cambios en su entorno personal y laboral considero fundamental que las empresas atiendan a estos factores comúnmente olvidados y entiendan los beneficios laborales y personales que se pueden obtener si se maneja de forma adecuada.

Próximamente presentaré un artículo sobre al agotamiento psicológico en los deportistas.

domingo, 31 de julio de 2016

EL ROL DE LOS PADRES EN LA PRÁCTICA DEPORTIVA DE LOS HIJOS.




Cuando hablamos del deporte base (también llamado deporte formativo, es el deporte que realizan los niños y jóvenes con objetivos de competición en la adultez) parece increíble observar que en las gradas se viva la emoción de lo que ocurre en la cancha casi con más intensidad y vehemencia que en el deporte mayor. He presenciado momentos realmente vergonzosos, así como otros maravillosos,  cuando se trata de padres haciendo barra a sus hijos. Hace más de 12 años me tocó estar  en medio de una trifulca (pelea callejera) en un Campeonato nacional sub 16, en el que los padres, después de 40 minutos de insultos, llegaron al  extremo de entrar al terreno y agredir a uno de nuestros futbolistas,   lo que derivó en una vergonzosa pelea.   

Después de aquel suceso, que vivimos lejos de casa, tocó un largo tiempo de reflexión. Era mi primer campeonato nacional ya no como futbolista sino como psicólogo y estaba viendo repetirse lo que tantas veces viví dentro del campo. Partidos detenidos por insultos de padres desde las gradas. ¿Qué pasa con el ser humano para llegue a ese punto de agresividad por el desarrollo de un juego? ¿Cómo se puede llegar a agredir no solo de palabra, sino también físicamente por un resultado u otro? Definitivamente olvidamos lo realmente importante en el deporte. Por un momento llegué a pensar que esas cosas pasaban en Venezuela porque futbolísticamente estábamos poco  avanzados, hasta que llegué a Europa y en España (modelo futbolístico del mundo) vi, en un partido de futbol base, que sucedió exactamente lo mismo. Esto va más allá de un país y su cultura. Esto se trata de las emociones y conductas de los padres que no valor el deporte como deporte sino como competencia.

Desde ningún punto de vista mi intención es la crítica destructiva para con los padres, todo lo contrario, mi intención es generar consciencia,  sobre todo se trata de identificar qué tipo de padres estoy siendo y que tipo de padre realmente quiero ser o debo ser para apoyar a mi hijo en su experiencia deportiva. A continuación presento una clasificación de tipos de padres según Frank Smoll (1991).

Tipos de padres:
-Padres desinteresados.
-Padres excesivamente críticos (hipercríticos)
-Padres vociferantes
-Padres entrenadores auxiliares.
-Padres sobreprotectores.

Padres Desinteresados:
Se caracterizan por no asistir a las actividades deportivas de sus hijos (entrenamientos, competición, compartir) No le dan el valor adecuado al deporte en el desarrollo de sus hijos, lo ven como  un simple pasatiempo y no como una herramienta de aprendizaje, socialización, crecimiento, desarrollo de habilidades motrices entre tantas.

Padres excesivamente críticos (hipercríticos):
Al contrario de lo que sucede con los desinteresados, los excesivamente críticos son padres que participan de forma entusiasta en las actividades deportivas de sus hijos, pero su interacción son es positiva. Constantemente están comparándolos con los demás compañeros, lo que lleva a los chicos a un encuentro de emociones y acciones desagradables y de índole negativa. Sus valoraciones son poco objetivas y el nivel de presión que imprimen a los niños es absolutamente inadecuado para su edad y contexto.

Padres Vociferantes
A este tipo de padre se le observa constantemente en los entrenamientos y competición. Gritan para regañar o vitorear a sus hijos. Incluso cuando lo hacen para celebrar sus jugadas acertadas, solo logran que los chicos pierdan su concentración.

Padres Entrenadores Auxiliares
Quieren constantemente intervenir y dar órdenes a sus hijos basándose en su criterio, y en muchas ocasiones pasan por encima del entrenador. Es importante que tengan en cuenta que este tipo de comportamiento genera confusión en los niños. En muchas oportunidades, he visto cómo un entrenador da una indicación y desde la grada el padre grita exactamente lo contrario.  Seamos conscientes de que el entrenador tiene que tener un planteamiento y esa indicación la está dando basándose en su criterio o estrategia.
No le hagamos creer a nuestros hijos que podemos pasar por encima del entrenador, porque eso será lo que intentarán  de imitar en las oportunidades en que no les salgan las cosas como ellos esperan.
Recordemos  que en los equipos, aún en los momentos de victoria, nos podemos encontrar con un grupo motivado y contento  y otro, que, por no jugar, pueda generar emociones negativas.

Padres Sobreprotectores
Son aquellos padres que perciben el deporte que practican sus hijos, como un constante riesgo.  Suelen mostrarse muy nerviosos durante la actividad, y  en ocasiones pretenden intervenir directamente  en la actividad.

Existen muchas clasificaciones de tipos de padres, ésta, desde mi punto de vista, es una de las más interesantes y que nos permite explicar claramente el comportamiento de algunos padres de deportistas base.

Es importante que los padres logren identificar si están actuando según alguna de estas clasificaciones. Evaluar su comportamiento como padre y las consecuencias que este comportamiento tendrá en sus hijos, les permitirá  tomar las medidas necesarias para cambiar, si es necesario,   lo que permitirá un desarrollo más equilibrado y probablemente una relación padre hijo más cómoda para ambos.

Deserción por presión
Desde mi experiencia personal como psicólogo deportivo, la presión a los niños deportista llega a niveles insanos, generando en ellos respuestas totalmente inadecuadas para su edad, y en gran parte de los casos, conduce al resultado contrario de que los padres desean, llegando a producirse rechazo a la actividad deportiva por parte del niño.

El tema de la presión amerita un artículo entero que desarrollaré en los próximos meses. En esta oportunidad me quiero enfocar únicamente en la presión que los padres ejercen sobre sus hijos deportistas. Como mencionamos en el artículo anterior, no podemos sobreponer la presión por logro el objetivo final  al aprendizaje adecuado y lúdico en el deporte base. La clave en esta etapa, más allá de un resultado, es el desarrollo de habilidades motriz, social, comunicacional, de liderazgo, entre otras.

He tenido casos en los que deportistas a un paso de ser atletas olímpicos abandonan la actividad por presión de los padres, dejando todo de un día a otro, tras largos años de entrenamientos y esfuerzo.

Me ha tocado lidiar con  padres que le echan en cara a los hijos, enfrente de mí, todo  lo que han invertido en tiempo y dinero para el desarrollo de ellos como deportistas, y que no pueden abandonar su disciplina.

Es en este aspecto que quiero hacer énfasis y propiciar la reflexión en los padres. No olviden que ante todo son nuestros hijos y que el aprendizaje es lo importante, incluso  más allá del  resultado final alcanzado en una competencia en particular.

domingo, 26 de junio de 2016

NIÑOS: APRENDIZAJE LÚDICO O EXIGENCIA DE CAMPEÓN



       Cada vez más, desde muy temprana edad los niños están asistiendo a distintas actividades deportivas organizadas, en su mayoría, como actividades extraescolares. Para muchos padres, esta dinámica representa simplemente la forma de mantener ocupados a sus hijos; para otros representa la posibilidad de que los niños desarrollen habilidades motoras, psicológicas y sociales y para otros puede llegar a representar el futuro de la familia, como sucede en muchos países de menor desarrollo económico, en donde se apuesta por el futuro de los hijos como deportistas profesionales.

               
             Es necesario hacer diferencias considerables dependiendo del tipo de deporte que se elija, las edades a las que se comienza a practicar, la cultura  y el entorno socio-económico. Por otra parte, encontraremos variables comunes en las que debemos enfocarnos y que iremos desarrollando  en el presente artículo. Desde mi punto de vista estas juegan un papel clave dentro del mundo de los niños, y de los futuros adultos.

          Luego de pasar años estudiando la psicología del deporte, el desempeño de los deportistas en las diferentes culturas y los resultados que han obtenido en diferentes países a lo largo de los últimos 20 años, he llegado a comprender que  la importancia del deporte va más allá de los resultados inmediatos. Sólo aquellos con la paciencia suficiente para transitar el largo camino obtendrán los resultados ¨soñados¨ en el futuro; los que se conforman con un campeón sin formación, no alcanzarán el desarrollo de un ser humano integral.
            
        El trabajo con niños requiere una planificación específica en la que se preste total atención a diferentes factores que favorecen las dimensiones humanas, psico-física, lúdica, competitiva y socio-cultural, tal como lo explica el Dr. Paredes y R. Carrillo.
           
         Para poder abordarlas y desarrollarlas de la forma adecuada y con planificación es necesario contar con personas preparadas y darles el valor que merecen. En muchos de los casos, las personas que se dedican a trabajar con un deporte base no cuenta con esta formación y por lo tanto no prestan la atención necesaria a estos grandes detalles. Es importante recordar que formamos seres humanos no máquinas de hacer dinero.

       Un equipo interdisciplinario debe estar conformado por:
-Entrenadores preparados para trabajar con niños.
-Psicólogos deportivos.
-Directivos.
-Padres.

            Aprendizaje Lúdico

           El aprendizaje mediante el juego data de tiempos remotos, es parte del ser humano aprender jugando, incluso los animales aprenden a cazar, luchar y  a defenderse jugando.
  Según G. Sánchez B, el juego y el aprendizaje tienen en común varios aspectos:
-El afán de superación.
-El entrenamiento que conduce al aumento de las habilidades y capacidades.
-La puesta en práctica de estrategias que conducen al éxito y ayudan a superar dificultades.

         La psicología cognitiva demuestra el valor que tiene el juego dentro de los procesos de aprendizaje. Esto no significa que el aprendizaje lúdico se limite al juego, representa mucho más que eso, conjuga aspectos dinámicos, de motivación y en los cuales las emociones juegan un papel importante, particularmente en el  momento de captar la información.

Según Lourdes del Carmen Martínez González, la lúdica se reconoce como una dimensión del humano y es un factor decisivo para su desarrollo: a mayores posibilidades de expresión lúdica, corresponde mejores posibilidades de aprendizaje.


        En resumidas cuentas, el aprendizaje en niños jugando y disfrutándolo se aprovecha muchísimo más.  Pero entonces, nos preguntamos, ¿puedo o no exigir a los niños mientras aprenden algún deporte de manera lúdica? Sin ninguna duda, todo dependerá inicialmente de las edades, el nivel de exigencia y en función de qué queremos exigir. Es necesario que nos preguntemos ¿cuánta presión estamos imprimiendo a los chicos?

Desde temprana edad vamos incorporando normas de respeto, valores y aspectos técnicos dentro de procesos lúdicos. Para algunas personas esto puede representar exigencia.

          Al mencionar la variable exigencia, los padres ocupan un lugar clave dentro del futuro del niño deportista. He trabajado con casos en los que atletas abandonaron juegos preolímpicos por presión del padre, en función de los resultados obtenidos o a las expectativas en  trabajo a realizar. Los padres pueden imprimir tanta presión en los chicos, que los llevan a renunciar a su sueño. En esos casos me pregunto: ¿el sueño de ser campeón, era del niño o del padre?


En un próximo artículo hablaré específicamente del rol de los padres en el desarrollo de los jóvenes deportistas.